Cuestión de actitud

 

 

Cuestión de actitud

 

Bien dicen que no podemos controlar lo que nos pasa pero sí podemos elegir cómo reaccionamos a ello. Las actitudes son el sistema fundamental por el cual el ser humano determina su relación y conducta con el medio ambiente. Son disposiciones para actuar de acuerdo o en desacuerdo respecto a un planteamiento, persona, evento o situación específica; dicha de la vida cotidiana.

Los seres humanos vamos desarrollando nuestras actitudes y configurando nuestro sistema de valores a lo largo de nuestra vida de acuerdo a las experiencias que vivimos y a la educación que recibimos es por eso que no todos reaccionamos de la misma forma ante diferentes situaciones.

Las actitudes tienen tres componentes:

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Cognición: hace referencia al conjunto de creencias del individuo. Es la información que el individuo tiene sobre el objeto, lo que sabe o cree saber sobre él, su manera de representarlo y las categorías en las que lo incluye. Para influir en esta dimensión es necesario aportar conocimientos nuevos al individuo. Sin embargo, existe un problema de causalidad circular entre actitud e información. Por un lado, la información que recibimos influye en nuestra actitud, pero a su vez, nuestra actitud influye en la forma en que recibimos información, por ejemplo, al ignorar o tergiversar la información que recibimos para que encaje mejor con nuestras creencias ya establecidas.
  • Emoción: hace referencia al conjunto de sentimientos del individuo. Se entiende como un continuo bipolar equidistante entre sentimientos negativos y positivos. Es decir, los sentimientos no se clasifican en sólo dos categorías (negativos o positivos), sino que se miden en una escala que es más negativa en un extremo y más positiva en el otro, en cuyo centro se halla la neutralidad. Para influir en esta dimensión hay que intentar aumentar o disminuir la valoración personal negativa o positiva que mantiene el individuo hacia un determinado objeto.
  • Acción: hace referencia a la predisposición a desarrollar una determinada conducta. Para influir en esta dimensión se requiere aplicar un programa de refuerzos y sanciones. De hecho, los propios refuerzos y sanciones que recibimos en nuestra vida diaria influyen en nuestra actitud.

 

Debido a la combinación de estos tres componentes es que nos podemos encontrar con actitudes muy diferentes ante una misma situación ya que no todos lo llevamos a cabo en el mismo orden, es por eso que dicen que hay personas que reaccionan con la emoción, otros con el pensamiento y otros simplemente se quedan inmutados, es importante que entendamos desde dónde viene nuestro estímulo y sobre todo que nos hagamos conscientes si la forma en que reaccionamos a las situaciones es la correcta.

 

 

 

 

 

 

 

 

  

Volver