Cómo desarrollar resiliencia

 

 

Cómo desarrollar resiliencia

 

 

“Lo que no te mata, te hace más fuerte” Eso… en realidad se llama resiliencia.      

Resiliencia es la “capacidad para adaptarse y superar la adversidad.”

Ser resiliente no quiere decir que la persona no pasa dificultades o angustias. El dolor emocional y la tristeza son comunes en las personas que han sufrido grandes adversidades o traumas en sus vidas. De hecho, el camino hacia la resiliencia probablemente está lleno de obstáculos que afectan el estado emocional. La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene. Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona.

  

 

¿Qué influye en una persona para que desarrolle resiliencia?

 

  • La capacidad para hacer planes realistas y seguir los pasos necesarios para llevarlos a cabo.
  • Una visión positiva de sí mismos, y confianza en sus fortalezas y habilidades.
  • Destrezas en la comunicación y en la solución de problemas.
  • La capacidad para manejar sentimientos e impulsos fuertes.

 

El camino a la resiliencia:

Relaciónate: Es importante establecer buenas relaciones con familiares cercanos, amistades y otras personas importantes en tu vida. Acepta ayuda y apoyo de personas que lo quieren y escuchan, fortalece la resiliencia. 

 

La crisis no es un obstáculo: Es difícil que puedas evitar que ocurran eventos que producen mucha tensión, pero si puedes cambiar la manera como los interpretas  y reaccionas ante ellos. Trata de mirar más allá del presente y piensa que en el futuro las cosas mejorarán. Analiza si hay alguna forma en que te puedas sentir mejor mientras enfrentas una situación difícil.

 

Acepta el cambio: Es posible que como resultado de una situación adversa no te sea posible alcanzar ciertas metas. Aceptar las circunstancias que no puedes cambiar te puede ayudar a enfocarte en las circunstancias que si puedes alterar. El cambio es parte de la vida. 

 

Enfócate en tus metas: Desarrolla algunas metas realistas. Haz algo de forma regular que te permita moverte hacia tus metas, aunque te parezca que es un logro pequeño. En vez de enfocarte en tareas que parecen que no puedes lograr, pregúntate acerca de las cosas que puedes lograr hoy y que te ayudan a caminar en la dirección hacia la cual quieres ir.

 

Toma acciones decisivas: En situaciones adversas, actúa de la mejor manera que puedas. Llevar a cabo acciones decisivas es mejor que ignorar los problemas y las tensiones, y desear que desaparezcan. 

 

Descúbrete a ti mismo: Muchas veces como resultado de la lucha contra la adversidad, las personas pueden aprender algo sobre sí mismas y sentir que han crecido de alguna forma a nivel personal. Muchas personas que han experimentado tragedias y situaciones difíciles, han expresado tener mejoría en el manejo de sus relaciones personales, un incremento en la fuerza personal aun cuando se sienten vulnerables, la sensación de que su autoestima ha mejorado, una espiritualidad más desarrollada y una mayor apreciación de la vida. 

 

Cultiva una visión positiva de ti  mismo: Desarrolla la confianza en tu capacidad para resolver problemas y confía en tus instintos. 

 

Mantén las cosas en perspectiva: Aun cuando te enfrentes a eventos muy dolorosos, trata de considerar la situación que te causa tensión en un contexto más amplio, y mantén una perspectiva a largo plazo. Evita agrandar el evento fuera de su proporción. 

 

No desesperes: Una visión optimista te permite esperar que ocurran cosas buenas en tu vida. Trata de visualizar lo que quieres en vez de preocuparte por lo que temes y trabaja por ello siendo consiente que las cosas toman su tiempo.

  

Cuídate: Presta atención a tus necesidades y deseos. Sumérgete en actividades que disfrutas y encuentras relajantes. Cuidar de ti mismo te ayuda a mantener tu mente y cuerpo listos para enfrentarse a situaciones que requieren resiliencia.

 

 

 

 

 

 

 

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