Auto-Coaching
Decía Pitágoras allá en el siglo VI a C.: “Cuando llega el crepúsculo es tiempo de reflexión, hay que buscar una piedra y sentarse en ella, después debemos repasar cuidadosamente todo lo que hemos hecho durante el día y hacer autocrítica. Si lo que hemos hecho es lo que quisimos haber hecho, tenemos que congratularnos, pero si lo que hemos hecho no es lo que quisimos haber hecho, nos tenemos que cuestionar y reprender”.
Comenzar un proyecto laboral o profesional que gire alrededor de lo que te encanta tiene sus ventajas, te hace ser más productivo y te motiva a superar los retos y adversidades. Emprender un proyecto personal o laboral no es cosa fácil, cada vez que iniciamos algo nuevo la sensación es similar a una montaña rusa emocional pasamos por cuestas arribas y descensos inesperados y durante todo el camino te preguntas si concluirá con un fuerte rechinido y todo se estabilizará de nuevo.
Recientemente tuve una interesante conversación con mis antiguos amigos de la universidad. El tema en controversia fue qué tan atractivo nos resulta ir a trabajar, así como la satisfacción por las labores que desempeñamos actualmente.
En un mundo cada vez más global, en el que ya no estamos llamados a superar a un competidor cercano y conocido, si no que necesitamos competir a una escala mucho mayor, la creatividad y la innovación se convierten en valores estratégicos y esenciales para los individuos y las organizaciones.
En pro de la obtención de los objetivos de las organizaciones Los valores empresariales son los principios que deben aplicarse y vivirse en la empresa cotidianamente con la convicción de que su cumplimiento será el que conducirá a la obtención de éxito y satisfacción.
Durante mucho tiempo ha sido común que enfoquemos nuestro plan de desarrollo y crecimiento personal en aquellos aspectos en los que tenemos mayor debilidad. Incluso hemos dejado de llamarlos así para llamarlos “área de oportunidad”.
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