Productividad total

 

 

Productividad total

 

Existen diversos patrones que favorecen el compromiso y permiten humanizar a la empresa.

                         

Durante mucho tiempo las palabras “liderar” y “valores” no se podían colocar en una misma frase. La concepción antigua de liderazgo ponía por delante la productividad de cada empleado para conseguir más resultados, no necesariamente mejores. El objetivo era trabajar más para producir más, sin tener en cuenta que los empleados sienten y padecen las condiciones de su puesto de trabajo. El resultado ha dado empresas deshumanizadas, mal clima laboral y empleados apáticos y sin compromiso.

 

Por suerte, esta situación está cambiado. Sabemos que la productividad de la organización crece no sólo gracias a la aplicación  de tecnologías de última generación y managers enfocados a resultados, sino que la gran diferencia la hace la disposición de los empleados en querer colaborar. La actitud positiva y colaborativa de las personas hace que los negocios avances y triunfen.

 

En el mercado existen modelos de valoración que miden el nivel de satisfacción del personal en la empresa. Estos modelo son eficientes para medir los estados actuales de satisfacción laboral en que se encentran las organizaciones, pero la mayoría fallan en desarrollar los aspectos resultantes más bajos como son: lograr un modelo eficaz de liderazgo, el desarrollo interno de la confianza y el sentido de equidad.

 

Los niveles de satisfacción de los empleados van ligados a los niveles de competencias organizacionales. A mayor competencia, mayor satisfacción. Considerando que las competencias son conductas observables, que permiten hacer las cosas bien desde la primera vez y que pueden medirse y desarrollarse, las organizaciones necesitan hacer estudios profundos de sus estados de competencia para determinar la capacidad de su productividad.

 

En las organizaciones existen tres tipos de competencias:

 

EFICACIA: Capacidad de la organización para alcanzar los objetivos que se propone. Son las competencias de negocio. Las empresas necesitan saber hacer las cosas bienpara destacar en el mercado y para ello requieren de talento estratégico.  Son competencias de negocio: visión estratégica, planeación, gestión de recursos, desarrollo de procesos, toma de decisiones, enfoque a resultados…

 

ATRACTIVIDAD: Grado de satisfacción que experimentan los colaboradores por su trabajo y por el desarrollo que alcanzan en la organización. Son las competencias de relación. Son los “cómos” se hacen las cosas. La organización debe ser atractiva para la gente que trabaja en ella. Debe de ser su mejor opción laboral y de desarrollo. Para ello se requiere talento ejecutivo. Es el especio de la gestión eficiente y del liderazgo. Son competencias de relación: comunicación, manejo de conflictos, negociación, trabajo en equipo, retroalimentación, mentoría, coaching…

 

UNIDAD: Grado de confianza e identificación con la misión-visión de la organización. Las personas permanecen en sus empleos mientras sientan que sus anhelos de logro y desarrollo personales se cumplen a través de su contrato psicológico con la organización. Es el contrato no escrito basado en la visión positiva y la confianza. Los empleados necesitan saber que para lograr el sentido de “unidad” con la organización se requiere de su participación activa. Son las competencias de efectividad personal.  Las organizaciones necesitan desarrollar el talento de liderazgo personal en sus colaboradores para que descubran mayor potencial en sí mismos y lo apliquen, sólo así crecerá su sensación de unidad total con la organización. Son competencias de unidad: creatividad, iniciativa, gestión del tiempo, manejo del estrés, apertura al cambio…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El gran reto de los negocios de hoy es entender la empresa como un sistema  formado por tres partes interrelacionadas entre si: personas, relaciones y negocio. Constituyen tres enfoques vinculantes que necesitan la misma atención de desarrollo e inversión de recursos por parte de la organización, cada una por sí misma contiene la fuerza vital del éxito y no es posible lograr resultados excelentes sin tener en cuenta que una parte es constitutiva de la otra:  enfoque en la persona, enfoque en el equipo y enfoque en la tarea.  Sólo cuando las tres partes se encuentran enfocadas en el logro de objetivos comunes se producirá el efecto de Productividad Total.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

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