Manejo de conflictos con personas tóxicas

 

  

Manejo de conflictos con personas tóxicas 

 

Las personas con las que nos asociamos influyen en nuestro estado mental, desempeño y logro de objetivos. Todos tenemos poder para controlar con quienes nos  asociamos, la elección de quienes permitimos entrar a nuestro mundo, a quién le invertimos tiempo, a quién buscamos para obtener ideas, información, aprendizaje, estabilidad. Las personas que nos rodean raramente tienen un efecto neutral en nosotros; o nos ayudan a crecer, o nos sabotean. Hay personas que son nocivas para nuestro bienestar mental pueden ser miembros de nuestra familia, amigos, compañeros del trabajo e incluso alguien que hemos elegido como pareja.  Pueden aparecer de cualquier otra parte donde tengas que interaccionar con gente. 

 

Vamos a profundizar en las “personas tóxicas” y las tipologías más frecuentes con las que nos podemos encontrar. Recuerda, si te encuentras en una situación similar que te genere conflicto y que sientas que no eres capaz de abordar, acude a un profesional o psicólogo cuanto antes para evitar posibles problemas de mayor envergadura.

 

El ser humano es un animal sociable por naturaleza. Esta necesidad de intercambio no solamente es un potencial de bienestar, sino que también es la fuente de algunos de nuestros aprendizajes más importantes como el de aprender a lidiar con personas en estado emocional vulnerable.         

 

Es importante que estemos muy atentos a nuestras interacciones porque de lo contrario podemos quedar atrapados en las trampas de este tipo de personalidades que

sobreviven a través de estrategias manipuladoras.

 

Las palabras que escuchamos tienen el valor de engrandecernos o por el contrario, empequeñecernos. Esto hace que las personas que las utilizan, tienen la obligación de conocer su poder y de usarlo con la responsabilidad que demanda su uso.

 

Una persona tóxica es aquella que, en la relación interpersonal, desgasta, intimida, cosifica al otro, lo culpabiliza, lo ningunea.

 

Existen diferentes tipos de personas “tóxicas”, cada una de las cuales usa un mecanismo de actuación distinto. Lo importante es identificarlas y eso se consigue observando el comportamiento que aplican con nosotros.  

 

 

¿Cómo distinguir una relación “sana” de otra “tóxica”?

 

Debemos rodearnos de un entorno favorable.  Para ello hay que saber escoger las personas con las que compartimos nuestro tiempo, puesto que influirán en nuestro desarrollo personal o profesional. Si elegimos una persona “tóxica”, por error, impedirá o limitará nuestro crecimiento. Hemos tenido la sensación, de estar “exhaustos” o “desgastados” después de una reunión profesional o tras un encuentro familiar. No todas las personas son “tóxicas” pero es importante reconocerlas.

 

 

Muchas veces, nos quejamos sobre el comportamiento de alguien respecto a nosotros, pero no  acabamos con la relación. Al contrario, con el tiempo, acabamos adoptando algunas de las actitudes de estas personas, sin damos cuenta que estamos más negativos que antes. Podemos no darnos cuenta de que acaban teniendo poder sobre nosotros y afectan nuestro estado emocional.

 

Hay algunas relaciones que no podemos escoger, como la familia, pero sí podemos definir la manera como nos relacionamos con los demás, cuánto contacto o relación queremos tener. Las personas “sanas” nos aportan bienestar. El contacto con ellas, nos  hace sentir con mayor energía, autoestima y motivación

 

 

¿Tienes alguien cercano tóxico?

 

 

En primer lugar, deberíamos reconocerlo; los amigos, parientes o compañeros tóxicos son los que dicen ser tu amigo, quererte, que todo lo hacen o dicen por ti, por un acto de amor. Los puedes reconocer por las siguientes características:

 

 

 

Son egocéntricos

 

Las personas tóxicas hablan continuamente y en exceso de sí mismas, olvidándose de las personas que tienen a su alrededor. De esta forma alimentan inconscientemente su ego tan necesitado de hacer acto de presencia.

 

Tienen una visión pesimista

 

Su discurso está construido a través de quejas y pesimismo. Son los típicos que sacan el lado oscuro a todo lo que les propongas o les cuentes a través de sus críticas y quejas continuas.

 

No sé vosotros, pero cuando me encuentro una persona que siempre ve el lado negativo de las cosas, inconscientemente mi corazón me muestra dos opciones: demostrarle que la vida no se basa en esa visión negativa con ejemplos reales o huir en estampida emocional.

 

Ocupan el rol de víctimas

 

Si tienes alguna persona en tu entorno que enseguida asume el rol de víctima, pretende ser el centro de atención constantemente o simplemente no quiere pasar desapercibido, entonces tienes muchas posibilidades de encontrarte ante una persona tóxica.

 

No tienen consciencia de sí mismos

 

Tomar la actitud de que el mundo está en tu contra, no pararte a analizar las situaciones que generas tú mismo o las que se dan a tu alrededor es muy parecido al punto anterior “ir de víctima”. Ser así hace que te detengas ante la vida, no controlando tu propia existencia. Y lo más importante: no gozar de una sana consciencia.

 

Todo ello desembocará en no darse cuenta de si se toman o no actitudes dañinas sobre las personas de su alrededor, generándoles un posible daño. Si conoces a alguien con esta característica, te recomiendo lo mismo que en el punto anterior: intenta separarte de él/ella.

 

Son envidiosos

 

Por suerte, me di cuenta a tiempo de lo que significaba la envidia, los celos y la soberbia en la vida de las personas y en la mía propia. Estaréis de acuerdo conmigo entonces en que las personas tóxicas son como vampiros emocionales que roban la energía de los demás.

 

Son infelices

 

Las personas que sienten o viven bajo alguna actitud tóxica no son felices ya que su modo de pensar les impedirá vivir en paz y en armonía con los demás y su alrededor. Todos somos responsables de cómo queremos y deseamos vivir, y en consecuencia disponemos por naturaleza de los recursos necesarios para modificar ciertas actitudes y gozar de más felicidad en nuestras vidas.

 

No se alegran por los logros de los demás

 

El punto último y el que me llevó a tomar reflexión, consciencia, y comenzar un proceso personal: una persona que sufre y siente la envidia no se alegrará con las alegrías de las personas que quiere ya que, a nivel interno, vive siempre pendiente de su propia carencia. Y creedme, cuando vives en este nivel y alrededor de alguien así se pasan los días de forma muy desagradable emocionalmente hablando.

 

 

Los tipos de personas “tóxicas” más frecuentes y qué hacer para vencerlas:

 

 

1.  El Quejumbroso:

Es el que se queja si las cosas van mal y si van bien, también. Han aprendido a hacer de la queja un hábito y, debido a ello, están siempre enfadados y malhumorados.

 

Qué hacer: quejarse aún más que ellos porque si se le intenta minimizar la queja, se crecen. Tiene que llegar a cansarse de tus quejas. Aprenderá que si se queja tu reacción de “quejarse más le molesta”. No te podrá manipular por este lado.

 

2.  El Agresivo:

Intimidante, ofensivo, inseguro, agresivo propiamente dicho. Autoritario, puede levantar la voz y amenazar.

 

Qué hacer: lo más sencillo, ignorarlo, no responder, no “engancharse emocionalmente con sus argumentos” porque sus argumentos no son racionales.  Puedes contestar, “vale, “de acuerdo”, “ajá”, “ok”.

 

3.    El Culpabilizador:

Es el que cree que cuando le va bien es debido a sus méritos propios, y cuando le va mal, es debido a los deméritos de los otros. Culpa a los demás de sus insatisfacciones, de sus fracasos.

 

Qué hacer: No tomarlo “personal”, entender que está frustrado con él mismo y que culpar a los demás, incluso a la gente que más quiere, es su mecanismo de defensa insano. “No tenemos la culpa de las decisiones de los demás”. Oírle pero no escucharle, no dejar que lo que diga haga mella en ti.

 

4.  El Envidioso:

Siempre se está comparando con alguien; “el vecino que tiene un mejor coche, Luis se ha ido a vivir a un ático de una zona de lujo, Laura que se ha ido de vacaciones a Cancún…” Al pensar que no puede lograr algo que desea, siente una profunda angustia. Y, entonces, descalifica a quién sí lo posee porque calma su angustia inventando mal en el otro.

 

Qué hacer: No contar las cosas buenas que nos pasan a todo el mundo sino elegir a quienes sabemos que se alegrarán por y con nosotros. No contárselas nunca a las personas tóxicas.

 

5.  El Jefe Autoritario:

La persona “tóxica” que se halla en alza. Incita miedo en sus subordinados, a quien le gusta llamar “miembros del equipo” pero necesita sentir que tiene el control sobre ellos. Alza a voz, es demandante, sólo señala lo que está mal pero no reconoce el esfuerzo y lo que se hace bien. Pide las cosas con autoritarismo, se siente poseído con el derecho de hacer sentir mal a los demás.

 

Qué hacer: si sabemos que esta persona no es autoritaria y que, quizás, pasa por un mal día, admitamos que todos necesitamos caricias y halagos. Sin embargo, si se prolonga, se debería tener una conversación con esta persona. Si no es fructífera y no notamos una reacción positiva de su parte, deberíamos replantearnos la posibilidad de alejarnos ante el riesgo de que nuestra salud emocional quede afectada.

 

6.    La Pareja Celosa:

Ve “fantasmas” por todos lados, se hace películas en su mente de tus posibles infidelidades y se las cree. Actúa como si fueran ciertas. Siempre que digas algo lo va a entender con una doble intención. Te acusará y hará sentir culpable de cosas que sólo suceden en su mente.

 

Qué hacer: Si la confianza está rota por situaciones del pasado donde ha existido infidelidad, hay que acudir a una psicólogo de pareja que les ayude a restaurar la confianza. La toxicidad de quien tiene celos y miedo puede terminar con la relación.

 

 

Cómo vencer a las personas “tóxicas”. La ayuda del psicólogo.

 

Lo más importante que debemos hacer para ”desintoxicarnos” de estas personas, consiste en:

 

-Comunicarse de forma efectiva, afrontando lo que nos molesta del otro y los errores que, nosotros mismos, podamos cometer.

 

-Mantener el sentido del humor. Relajar las tensiones y divertirse,con ello permite responder a la persona “tóxica” y conseguir el beneficio de la risa. Recordemos que la risoterapia proporciona muchos beneficios, tanto directos como indirectos.

 

-Es importante no pensar todo el tiempo en el “tóxico”, ya que esto sólo contribuye a amplificarlo, porque la mente focaliza a la persona hasta que la puede llegar a colapsar.

 

-Usar la técnica de “parada de pensamiento consistente” en que, cuando se llega a este punto basta con decir “¡stop! ¡para ya!” o dar una palmada , al mismo tiempo que se acompaña de frases positivas como” mi vida es muy valiosa” o “soy feliz”. Hay que saber que las personas “tóxicas” no intoxican a quien quieren, sino a quien pueden, es decir, a aquellos que no les ponen límites, que no les van a decir que no… Es entonces, y sólo entonces, cuando el “tóxico” es capaz de entrar en su círculo, aprovechándose de que la otra persona le abre la puerta con total confianza.

 

-Hay que intentar convertir el enfado en amabilidad por muy difícil que pueda parecer, ya que es la mejor respuesta frente a muchos que van de prepotentes por la vida. Los motivos de esa forma de comportarse son, en realidad, la inseguridad y la falta de amor propio.

 

-Otra forma de “desintoxicarse” consiste en desprenderse de cualquier emoción con respecto a la persona”tóxica” para lo cual la sacaremos de nuestra vida, no nos preocuparemos por ella ni por lo que le ocurra sino que visualizaremos el hecho de dejarla atrás.

 

-Si existen conflictos continuos, puede indicar que la persona “ tóxica” es uno mismo y no los demás. Eso no cambia mucho las cosas, porque el resultado es muy parecido: malestar continuo y dificultades para relacionarnos.

 

-Las actitudes que causan infelicidad y “mala vida” se pueden corregir, romper y deshacer, superándolas con fuerza de voluntad. Lo más importante es el deseo genuino de ser feliz y conquistar tu propia felicidad, compartiéndola con el mundo.

 

 

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