Escuchar es la mejor habilidad de negocios

 

Saber escuchar marca la diferencia entre ganar y perder, entre un equipo compenetrado y uno dividido, entre una larga carrera y una corta. Escuchar es la habilidad más poderosa que pueda cultivar una persona de negocios. La buena noticia es que es posible aprender a escuchar, basta con practicar y adoptar nuevos hábitos.

Cuando aprendemos a escuchar, se nos facilita la tarea de manejar grandes cantidades de información. A demás, dejamos de repetir una y otra vez las mismas conversaciones. Tomamos decisiones más sabias y más efectivas. Y, lo mejor de todo, es que ganamos la reputación de que somos accesibles (el mejor cumplido para un líder).

Razones para pensar que escuchar es una actividad fundamental de negocios:

-  Escuchamos con una finalidad: Los hombres de negocio disciplinados saben cuál es el propósito de aquellas conversaciones en las que participan.

-  Escuchar requiere control: Es preciso que filtremos la información con el fin de lograr nuestro cometido.

-  Escuchar implica concentración y compromiso: Nos obliga a formular preguntas que vengan al caso.

-  Escuchar es fundamental en cualquier proceso de toma de decisiones: Es la mejor manera de obtener información necesaria para emitir juicios.

 

¿Qué tipo de oyente te consideras?

Estos son 6 tipos de los arquetipos más comunes del “mal escucha”:

  • El opinador: Sólo escucha para determinar si las ideas de los demás encajan con las propias
  • El gruñón: Está completamente seguro de que los demás están equivocados
  • El preambulista: Hace preguntas con el fin de enjaular a su interlocutor. La idea es obtener una respuesta en particular.
  • El perseverante: Habla demasiado y reitera constantemente lo que ya está dicho.
  • El hombre de respuesta: Ofrece soluciones antes que se haya determinado cuál es el problema.
  • El farsante: Tal vez necesita simular en lo que le están diciendo. Tal vez necesita simular que está escuchando.

Las personas que ocupan puestos de liderazgo suelen sentir que deben asumir el control de la conversación pero es una trampa. El hecho de que escuchemos más y hablemos menos no significa que estemos cediendo el control de nuestras decisiones y relaciones. Lo importante es que hagamos preguntas oportunas con el fin de obtener la información que necesitamos. En definitiva, un buen oyente obtiene un mayor control del problema y toma las mejores decisiones.

 

Volver