El aprendizaje lúdico

 

El aprendizaje lúdico

 

 

 

El adjetivo “lúdico”, según el diccionario etimológico, es un derivado del sustantivo latino ludus, que significa ¨JUEGO¨. Sin embargo, el modelo de aprendizaje lúdico, no implica que el juego sea concebido como un canal exclusivamente relacionado con la recreación, sino más bien como una fuente que lleva a seres humanos a aprender conocimientos y destrezas a partir de juegos.

El juego es el recurso educativo por excelencia ya que a través de él exteriorizamos de una manera desenfadada nuestra personalidad, en el juego podemos organizar nuestros pensamientos, explora la situación que nos rodea, contener o soltar nuestros sentimientos y hasta resolver problemas emocionales, porque mientras estamos jugando creemos que estamos en una realidad paralela y no tenemos nada que perder.

 

Cómo aprender a través del juego

Enseñar y aprender, son dos palabras que se mantienen conectadas, porque a partir de ellas, se busca generar un proceso de cambios y transformaciones positivas en los seres humanos. En un mundo dinámico, en constante movimiento, donde vivimos y trabajamos entre el caos y el orden, es fundamental contar con métodos de desarrollo y aprendizaje de conocimientos y competencias diversos, con un enfoque creativo y humano, menos doctrinario.

El mundo del aprendizaje lúdico, orienta su enfoque a partir de compartir experiencias atadas a simbolismos y dinámicas que se convierten en representaciones de la vida real, aplicables en el campo personal o profesional, de quienes asisten a un curso o entrenamiento donde se utiliza esta metodología.

 

Ventajas de la metodología lúdica

Los equipos que aprenden con un sistema lúdico desarrollan un espíritu de cuestionamiento sano del status quo, porque tienen la oportunidad de interiorizar más el impacto de sus procesos laborales, a partir de los simbolismos que crea esta experiencia.

Otro gran aporte del efecto lúdico, es que puede traer a flote conflictos que se dan en el día a día laboral, y a partir de ello encontrar soluciones dentro de una atmósfera de confraternidad de los asistentes.

Es un mecanismo que permite contrastar a partir de dinámicas específicas, aspectos clave para el funcionamiento efectivo de un equipo de trabajo, tales como la responsabilidad, compromiso y confianza.

La creatividad aflora, la reflexión profunda se genera, el conocimiento se absorbe con fluidez, la curiosidad lleva a la innovación, los problemas, se convierten en desafíos, el diálogo se vuelve en un arma poderosa, los cinco sentidos se activan y valoran.

Cuando un proceso de capacitación de cualquier tipo, provoca que los asistentes concluyan que lo más importante es hacerse preguntas poderosas e inspiradoras, porque a partir de ellas se rompen paradigmas y salen las grandes soluciones a los desafíos empresariales, estamos entonces construyendo valor. Antes que estar siempre buscando la respuesta correcta y lógica a todo, como tradicionalmente hemos crecido los miembros de la Generación X, el efecto lúdico, gana autoridad y reconocimiento, cuando se vive una experiencia anclada a que el autodescubrimiento sea la fuente generadora del conocimiento.

 

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